martes, 22 de febrero de 2022

Miguel

Después de poco más de dos años me atrevo a escribir esto. Y no lo hago tanto porque necesite hacerlo, sino porque hace un par de semanas tuve una conversación con mi familia sobre él.
Cuando dije que ya no le hablaba, todes me voltearon a ver. Yo no quise ahondar en el tema pero me encogí de hombros cuando continué:
    -Es cierto, ya no le hablo pero no les quiero decir por qué-

Sorprendentemente se conformaron con mi respuesta.

Pero mi hermana insiste, siempre lo hace: ES QUE TÚ LE DEJAS DE HABLAR A QUIÉN SEA POR CUALQUIER COSA.

Lo cierto es que no. No desde el 2018. Antes de ese año podía romper e iniciar vínculos a mi gusto. Luego del suicidio de mi amiga en ese año, aprendí -de mala manera- a reconocer la validez de cada vínculo, cada amistad, cada relación y cada sentimiento. Así que vamos a empezar por el inicio:





A Miguel lo conocí por allá del 2008, en la secundaria. Era mi segunda secundaria así que para alguien tan introvertida como autista como yo, fue un cambio bien difícil. No nos hicimos amigos al momento pero poco pasó para que así fuera. Él era como el comodín del grupo. Él podía integrarse a literalmente cualquier grupo de nuestro grado y sería bien recibido. Incluso cuando era evidente que se llevaba mejor con las mujeres, los hombres nunca lo despreciaron porque seguía empatando con lo mínimo que se les pedía para no ser bulleados: Miguel era cis, era de piel clara, de peso medio  y era heterosexual. 
Tenía muchas amigas.

Yo fui una de ellas, años después.

A Miguel le gustaba mi mejor amiga, Yaz. Él me lo dijo. Ella me dijo que no le interesaba. Luego él se portó medio patán pero entre cortinas: Con ella nunca fue grosero pero conmigo me soltaba comentarios muy feos y bien cuestionables. Lo adjudiqué a su "ardidez" de que mi amiga hubiera elegido a otro como novio y lo superamos.

Pocos años después, cuando estábamos en prepas diferentes pero seguíamos siendo amistades, él me llamó a mi teléfono para decirme que yo le gustaba.
Yo le dije que gracias y le colgué porque #PÁNICO

A  mí Miguel no me gustaba como novio pero sentía algo muy fuerte por él. No supe explicarlo así que no lo hice. Conforme pasaron las semanas él y yo retomamos nuestra conversación como siempre.





Miguel fue alguien muy importante en mi vida: La primera vez que me empedé, él estuvo ahí. Él me sacó cargando de ese bar, él me escuchó balbucear de mi tío muerto y él me prestó el asiento trasero de su auto para quedarme dormida. Lo siguiente que recuerdo es despertarme en su carro, afuera de un oxxo y él entrando con cafés para revivirnos a mi amiga y a mí.

Él siempre estuvo conmigo. Estuvo cuando me titulé, fue a mi evento, me abrazó al finalizar y se tomó la foto conmigo. Estuvo cuando salíamos de peda, con su auto listo y su billetera por si me hacía falta algo. Estuvo ahí en las canciones del Payaso de Rodeo y en el regguetón más sucio. Estuvo ahí cuando yo salí del clóset como pansexual, cuando renuncié al mejor trabajo ever. Estuvo cuando Karli me mandó a la verga. Estuvo cuando el mimors también me mandó al diablo. Estuvo cuando me la pasaba borracha en mi casa después de renunciar. Estuvo cuando empecé a salir con ese hombre de tinder.

Estuvo cuando mi desempleo era tal, que tenía que salir de mi casa para no ahogarme con el silencio. Y yo me iba directo a su trabajo -una oficina en una universidad- y ahí la pasamos todo el 2018-2019. 
Nos hacíamos compañía. A mí me gustaba estar con él. Él siempre me recibía en la entrada de la universidad cuando iba a visitarlo. Me dejaba su mejor silla de la oficina. Platicábamos por horas.

Hicimos miles de planes. Yo lo acompañaba y él me acompañó.

Él pasaba por mí cuando yo estaba súper ebria para ir al cine. Él pagaba los boletos. Él pagó el par de botellas de vodka y el jugo de piña /coco que metíamos a las salas de c*népolis para empedarnos adentro. 

Y luego todo se fue a pique.











Estoy segura que todxs quiénes lo conocen se preguntarán por qué le dejé de hablar. Por qué borré mi facebook antiguo, por qué lo bloqueé de whats. Porqué tan de repente sentí la necesidad de no volverlo a ver en mi vida y es fácil.
Fácil de recordarlo, incluso cuando tanto recuerdo se viene encima de mí.

Pero quiero aclarar que YO LO AMABA. Tanto como se podía amar a un amigo. Él era como mi amigo de cuento. Sólo una novela podía describirlo. Él era todo. Yo lo amaba. Quizás no románticamente pero sí platónicamente. Él significaba mucho para mí. Me encantaba estar con él. De verdad.
Para ser un hombre cishet blanco y sin discapacidad era alguien decente. Era alguien bueno.

Por eso cuando vi esa foto en facebook  de él y mi agresor sexual, en un cumpleaños, lo dudé. Pensé: Él estuvo ahí, no había manera de que tuviera contacto con él luego de eso. A lo mejor fue porque la fiesta de la chica que la organizó sólo él y mi agresor sabían lo que había pasado.

¿Y por eso lo hizo?

Esa noche de octubre del 2017, Miguel no me defendió. Estuvo ahí pero no hizo nada. Mis amigas J y Y me defendieron. Él no. Él se rió todo incómodo pero no hizo NADA.

Y luego recordé la fiesta del 2019, en la casa de un amigo de la secundaria en común. Miguel me empujó tan fuerte que me tiró al suelo -yo ya tenía dos fourlokos encima pero igual-
Miguel quería quitarme el control de la música. Cuando yo empecé a llorar por el acto tan improvisado, Miguel quiso justificarse y me hizo creer que yo había tenido la culpa.

Miguel, en mis años de secundaria, no me había defendido de mis bullys. Ni cuando tenía 13 ni cuando tuve 23.


Miguel no era el hombre maravilloso al que yo consideraba mi amigo. Miguel era UN FRAUDE.









Teniendo eso en mente lo bloqueé de whatsapp y borré su número. Desactivé mi cuenta vieja de facebook y borré mi Instagram. Nunca permití que conociera dónde yo vivía -y por algo fue!-

Lo ghosteé. Sin decirle nada simplemente un día dejé de contestar sus mensajes y me borré de su vida y de la vida ajena.
No he hecho mi duelo pero porque pensando claramente en todas las cosas feas que me hizo, no habría mucho cuál hacer. 



Lo que puedo decir es que estoy mejor. Me hice de mejores amigOs bugas. Estoy más contenta ahora.
Ahora sé que un amigo no me dejaría ante las manos de un agresor sexual. Un amigo de verdad me defendería. Un amigo de verdad sería honesto.


Lo que yo tenía con Miguel no era de verdad ni honesto. Y estoy mejor así 

lunes, 14 de febrero de 2022

La guía pansexual para (NO) fracasar en el amor

 Y USTEDES DIRÁN: ¿por qué alguien evidentemente inestable, con un problema de alcoholismo y bastantes romances fallidos se atrevería a dar consejos de amor?

Y tienen razón. ¿Quién soy, Laura en América? No lo soy. La mayor parte del tiempo no entiendo cómo es que termino metida en los problemas de los que me gusta escribir aquí. Y oigan, no soy la Miss Responsabilidad Afectiva y he hecho un montón de cosas bien jodidas en mi vida pero ajá. 

Sólo quiero contar mi experiencia y las cosas que me han pasado y así. 

Créanme, yo más que nadie sé lo difícil que es todo el asunto del amor. Desenredarlo y enredarse en él. Entenderlo. Y vivir con él y sin él. 

Así que no extiendo esto:





Lección 1:

VAS A SUFRIR:

Lo primero que debes entender es que en estas cosas rancias del amor NADIE sale limpio ni bien libradx. Por más que quieras proteger a tu corazón, necesitas abrirlo para enamorarte y eso también significa abrirte a la posibilidad de rechazo.

Spoiler: Vas a sufrir más de lo que vas a gozar. Y es que entiendan: Hay un mundo de gente allá, de tu edad, con tus mismos gustos y tu misma manera de ver el mundo PERO nunca hay manera de asegurar que sea una buena persona.

Esto es algo que quiero hacer énfasis y creo que no se habla mucho de ello: El RECHAZO es fundamental. Si no te rechazan significa que no lo estás intentando. Y para lograrlo hay que intentarlo mucho, muchas veces.

Sí, te va a doler, sí, vas a querer renunciar, sí, vas buscar guías para hacerte asexual o lesbiana (PLOT TWIST: LAS ORIENTACIONES NO SE ELIGEN), sí, vas a mentarle la madre a todxs tus artistas favoritos pero ten en mente esto: Taylor Swift compuso Love Story, [quizás] una de las canciones de amor más exitosas del mundo pero también compuso All Too Well, Exile y The Last Kiss.

Así que sí, sin pena no hay gloria.




Lección 2:

BERGA, SÉ REALISTA:

Digamos que toda tu vida consiste en un cliché de película pop romántica. NO. HAGAS. CASO. De verdad no. El amor, las relaciones y sobre todo LAS PERSONAS no son personajes de series o películas. No habrá quién en medio de una lluvia torrencial aparezca debajo de tu ventana para confesarte su amor después de tres o cuatro conversaciones equis. DE VERDAD QUE NO.

Las cosas funcionan, sí, pueden funcionar y te podrás encontrar en escenarios románticos, te lo aseguro. El punto es no ESTAR obsesionándose por ellos. Por más que muevas hilos y metas dinero, si la otra persona no siente lo mismo o ni te topa, de nada va a servir. Y si eres morra (sobre todo buga), de nada sirve que te sientes a esperar y mirar por la ventana esperando que algo cool llegue. 

Viste muchas veces Actually Love, deja de ver esa mierda. No es realista (NI SANA)

Baja tus estándares y enfócate en tu realidad: Mira con especial cuidado a tu entorno, conoce tu realidad política y respira. Respira mucho. Así es esto.







Lección 3:

MIRA CON ATENCIÓN, PIENSA CON PRECAUCIÓN Y SÉ JUSTX:

Ahora sí, la parte a la que todo el mundo quería llegar: ELEGIR PAREJA.

Bien, bien, ¿Qué tiene que decir una persona grisromántica/pansexual? Muy poco en realidad. 

O mucho, por donde sea que se le mire.

MIREN: Vivimos en México/Latinoamérica. Las probabilidades de que encuentres a alguien parecido a Robert Pattinson o a Florence Pugh SON MUY BAJAS. Hazte a la idea de que esos cánones de "belleza" son eurocéntricos, son racistas, capacitistas y demás. Hazte a la idea de que las pieles blancas, las quijadas definidas y afiladas, los cuerpos delgados y los pezones rositas sólo existen en las novelas de Rainbow Rowell, E. L James o no sé, Jotaká Rowling.

No tengo mucho de dónde guiarles porque #pansexual y #grisrománticx. Lo que sí puedo decirles, es que en mi experiencia, la gente a la que menos le pones atención, los "estereotipos" que menos te resultan interesantes, emocionantes o atractivos, son quiénes te guardan una historia de amor bien intensa y muy cool.

No digo "hazle caso a los feos". Si no te gusta, pues no te va a gustar así sea William Levy o Angelina Jolie. Estoy diciendo: ABRE TUS OJOS.

La belleza está en todos lados. En todos los colores, en todos los tamaños, en todas las formas y en todos los géneros (o falta de). Piensa con precaución: Esta persona que es muy atractiva es encantadora. ¿Es de verdad así? ¿Está ocultando algo? ¿Me interesa saber? 

Sé justx: Esta persona es guapa, -al menos para mí- y es bien chidx con todxs, ¿Por qué hace *X cosa que me resulta conflictiva*? ¿Vale la pena saber?

Si eres hombre en México que gusta de mujeres, puedes averiguarlo siempre reservando una duda y una ruta de escape.

Si eres mujer, persona trans o enebé en méxico que gusta de hombres (o mujeres, puede ser), puedes averiguarlo después de someterlo a votación entre tu grupo de amigxs, tu psicólogx, tus mutuals de twitter, tus gfs o hermanxs, tus compañerxs de trabajo, y el espíritu de tu abuelita que puedes contactar con la ouija. Sé precavidx por amor a la humanidad.









Lección 4:

El amor es complicado, NO LO FUERCES:

LEE LAS SEÑALES.

Digamos que después de que te hiciste a la idea de que vives en X país de latinoamérica, vives en X provincia y tus gustos se acomodaron a los estándares de tu comunidad, has elegido a alguien.

LEE LAS SEÑALES POR AMOR DE DIOS. Y miren, LO ESCRIBE ALGUIEN AUTISTA. Yo no sé leer ni mierda de las interacciones sociales. De verdad que no. Pero tengo algunos piensos:

-Hay señales que hasta YO puedo leer: Cuando alguien te deja de responder frecuentemente, sus respuestas son secas o monosilábicas, cuando hasta tú mismx sientes el hartazgo de que sólo tú te esfuerzas, ES *PORQUE ASÍ ES*. Deja de escribirle y sigue con tu vida. EQUIS. La vida no se queda ahí.

-SÍ PERO NO: Y esto va enfocado en gente queer. Cuando hablamos con alguien que dice que es hetero y continuamente nos está dando señales de que SÍ LE GUSTAMOS pero no va con su orientación o con su modo de vida o con su futuro, ALÉJATE. Corre lo más lejos que puedas, antes de que te manipule dentro de una trampa mortal. Te mereces todos los SÍ públicos, privados y sobre todo, sinceros del mundo.

Nadie [o muy muy poquísima gente] va a salir del clóset por ti.



Lección 5:

SÉ TÚ MISMX:

Es un consejo muy CONFUSO porque la mayoría de nosotrxs nos sabemos poco interesantes, aburridxs y defectuosxs. 

PERO créanme, a TODXS nos gusta el caos.

"Sé tú mismx", ¿Qué quiero decir con esto? Es muy fácil: NO MIENTAS.

Quizás conociste a la chica más guapa de toda la plaza más popular de tu ciudad. Quizás ELLA te pidió tu número de whats. ¿Ahora qué hacer para no arruinar su historia de amor?

Pues eso: NADA. 

Las primeras veces se sentirán mágicas por más errores y estupideces digas PERO si cambias tus opiniones, tus gustos, tu manera de ver el mundo para empatar con las de esa persona, trust me on this VA A TERMINAR EN CAOS.

Y no caos cool. Caos en el tipo que nadie te va a volver a hablar.

¿Cuál es mi consejo? Pues eso, sé tú mismx.

Si en la primera conversación dijiste que votaste por Amlo, que te gusta la pizza con piña, que tu mayor aspiración en la vida es tener una cafetería en un rincón de la ciudad, NO TE TRAICIONES, apégate a eso tanto como lo creas. No digas mentiras para agradar a otrxs, eso es ATROZ y es aburrido. Te van a botar apenas descubran que no eres quién dices que eres. 

Créeme, incluso aunque te creas el bicho más raro del mundo, habrá alguien que vea belleza en ti y quiera acercarse mucho. Confía en tus cosas buenas, seguro tienes muchas <3



Lección 6:

NO ES TU CULPA, al menos no siempre:

Miren, a veces las cosas no funcionan. Tú das tu 100% y puedes apostar en ello y aún así la otra persona no reacciona. 

Respondes a sus historias en instagram, le contestas (y le sigues) los mensajes de whatsapp. Le etiquetas en memes y así y por alguna extraña razón parece no funcionar...

Antes de que te mires en el espejo para buscarte hasta el último folículo imperfecto, déjame decirte que NO ES TU CULPA.

A veces a la gente no le gustas, a veces no le pareces atractivx, a veces no eres lo que esperaba y a veces no le importas. Aprende a notar el interés principal. Lo más básico: Si alguien no puede tener la misma cortesía contigo, huye de ahí. Si alguien no puede *mantener* la misma cortestía contigo, sigue huyendo.




Lección 7:

SI ES PERFECTX, ES TU ALMA GEMELA Y ES EL AMOR DE TU VIDA AL MES DE CONOCERLE, LEVANTA LAS BANDERAS ROJAS.

Y es que, oigan, no estoy diciendo que quién sea con quién tengan química sea un culero. Pero lo es. Y lean con atención:

NADIE, absolutamente nadie real, se va a mostrar perfectx. NADIE. Y si lo hace, salgan corriendo, porque probablemente sea 1 estafadorx, o 1 psicópata o lo que quieran.

Es normal que la gente sea rara, incómoda y mensa. Busquen eso. Si alguien se muestra como el señor Darcy al final de Orgullo y Prejuicio, si alguien les enciende esa chispa en la primera vez que le conocen, LEVANTEN BANDERAS ROJAS, porque eso no es ni normal ni natural.

Regresen a la lección 3 antes de proceder.





Lección 8:

EL AMOR ES IMPERFECTO PORQUE ES HUMANO:

Dice mi mamá "quién bien te quiere te hará llorar" porque creo que es una canción de José José. Y he leído en muchas páginas de feminismo que el amOR ROMÁNTICO es una farsa, que el amor de pareja es una trampa de Disney para que sigamos siendo esclavas del patriarcado capitalista...

Y yo digo que no.

Yo todavía creo en el "amor romántico". Creo en el amor de pareja. Creo en amar a una persona de forma platónica, romántica y sexual. Me ha pasado muy pocas veces, MUY POCAS veces, pero todavía creo en eso.

No pienso que el amor romántico entre una muger y un onvre sea algo necesariamente malo o desequilibrado o abusivo.

No pienso que el amor entre personas del mismo género sea "superior"

Creo en el amor, en todas sus dimensiones y todos sus tipos. 

Por eso es importante recordarles que las relaciones de pareja, de amistades y de vínculos platónicos, que las amistades, que el compañerismo y que las familias siguen valiendo la pena para pelear.

Todavía creo en las mariposas que siento en mi estómago cuando esa persona me llama, todavía creo que mis amistades van a contestar a mis mensajes cuando les pida ayuda y todavía creo que alguien será amable cuando entre a un nuevo trabajo o cuando me tropiece bajando de un autobús.





El chiste es, ¿Tú eres esa persona?

Sé esa persona.


[Ah, y QUE LA SUERTE significa mucho para encontrar el amor. Y si tienes mala suerte, lo único que puedes hacer para contrarrestarla es quitarle posibilidades al aumentar tus intentos. ¡Mucho éxito!]


viernes, 4 de febrero de 2022

1 año después

 Ayer sucedió lo inimaginable: Lloré sin la necesidad de provocación. No estaba borracha, no me había pegado en el dedo chiquito del pie. No había visto-ni leído una escena triste. No me había peleado con nadie. 

Estaba yo acostada en mi cama, a eso de la media noche, poco más. Le acababa de dar las buenas noshes al mimors. Mi cuarto estaba oscuro y la poca luz de la luna y las luces del patio trasero iluminaban apenas unos centímetros de la pared. No había ruido más que la respiración de Manzano, que estaba dormido ahí junto a mí.

Puse el teléfono en mi pecho y de repente sentí algo extraño y doloroso: Como si mi pecho se abriera en un agujero negro. Me ardió de una manera física. Y las oleadas de tristeza, de pena, de pesar, de dolor me revolcaron y lloré. Lloré a lágrima tendida. 

La música en mis audífonos se había detenido. Y yo intenté calmarme y cuando pude hacerlo vi que los ojos grandes y brillantes de Manzano estaban fijos en mí, parecía preocupado o cuando menos asustado.

Quise explicarle pero no podía articular palabra.

Sabía por qué lloraba, sólo no sabía... cómo.


Ha pasado un año desde la muerte de mi tía, que fue como una segunda madre para mí, y se sigue sintiendo raro. Como irreal. 

Tuiteé al respecto sobre el tiempo: Incluso cuando había olvidado la fecha exacta, el día en que nos avisaron y todo eso, en mi corazón todos los días se siente igual. Como si hubiera sido ayer.

El dolor es abrumador. La ira, el desconcierto, el miedo, la desesperación y la desolación también.

Les confieso que a veces no puedo. No puedo y tengo que beber o dormir o golpearme la cabeza contra la pared hasta que todo se sienta mejor.




Tengo que obligarme, al hablar, de usar los verbos en pasado cuando hablo de ella. Cuando alguien de mi familia dice su nombre, siento como si un cuchillo me abriera la piel por la espalda.

Todavía estoy enojada, quiero gritarle al mundo y quiero hacer cosas horribles e ilegales. Cada vez que leo o veo algo relacionado a los antivacunas, pienso en todas las cosas inhumanas que sería capaz de hacerles con tal de regresar a mi tía y darle esa oportunidad.

Todavía estoy triste, muy triste. Me cuesta mucho trabajo dormir, me cuesta mucho tener hambre, recordarme que debo comer tres veces. No se lo dije a alguien pero en los últimos días -semanas- mi cuerpo me ha estado torturando con la gastritis nerviosa porque #estrés y porque #nocomo


Lo peor de todo es que todavía no puedo hablar de ello con nadie.


Después de ese infernal mes, el año pasado, pude contestar mensajes y regresar llamadas de mis amistades a quiénes en pocas palabras les resumí lo que había vivido. A nadie le conté más allá. Ni siquiera al mimors, a quién le agradecí por acompañarme en ese día aunque no le expliqué por qué ni nada así.

No puedo hablar de esto con mis papás, no quiero que sufran más. No puedo hablar de esto con mi hermana porque sé que sólo avivaría el enojo que en ella vive. No puedo hablarlo con mis amistades, no puedo hablar con mis relaciones cercanas.

No puedo hablarlo con Manzano, no puedo hablarlo conmigo misma.

Este post es lo primero que escribo tan abiertamente del tema y me ha costado UN FOURLOKO hacerlo. Porque sí, no estoy sobria y cuando lo lean seguramente tampoco lo estaré.



La vida es algo que me resulta chistosa. Lo fácil que se apaga, como el fuego débil de una vela de posada, que ante cualquier soplido se extingue y lo único que queda para recordarnos que existió es el humo.

Yo todavía siento el humo. Puedo olerlo, puedo verlo, puedo sentir que toca mi piel.


Y estoy tan furiosa. Estoy tan triste, tan deprimida, tan ansiosa, tan desolada. Tan sola. Estoy tan devastada.




lunes, 31 de enero de 2022

Yo tras la pantalla

 Siento que mis quejas (y reflexiones) de hoy van a ser muy frívolas, estúpidas, desubicadas y que cuando regrese aquí en algunas semanas o meses me voy a dar un repelús inefable, pero igual, pude derrotar mi sensación de impostorx y aquí  estoy.


Ya me había pasado antes que las redes sociales terminaban abrumándome o que fungían como arma de doble filo. Incluso este blog ha sido arrastrado a esas prácticas tan violentas del *acoso selectivo* y ajá. Fue una de las razones por las que me deshice de Instagram, mi Ask.fm, mi primer facebook, etc, etc. Compartir mi vida estaba bien cuando lo hacía bajo mis propios términos, como este blog. Lo que dejó de estar bien es cuando gente a quién ya habíA BLOQUEADO POR EL MIEDO QUE ME PRODUCÍAN seguían su stalkeo a través de cuentas inventadas -y oigan, yo no sospechaba nada porque soy #autista y a mí esas cosas nunca me cruzan por la cabeza ok???-

Por aquellos años (2017-2029) mi salud mental se deterioró mucho. Like MUCHO. Y es cierto que tengo unas lagunas mentales en esos años -por borracheras y episodios traumáticos de abuso emocional y agresiones sexuales but whatever ese es otro tema-

No sé en qué momento se me ocurrió que podía manejar una cuenta de memes. O peor aún: De hacerla crecer y manejar la misma cuenta en diferentes redes sociales, como si no supiera lo que el consumo frecuente de las mismas significa para mí, lol.

Pero lo hice y poco más de dos años después, estoy sintiendo esa misma fractura en mi mente (por decirlo de alguna manera)




La cosa es que me gusta mucho hacer memes y contenido para compartir. Me gusta responder comentarios, me gusta interactuar con gente que no conozco una vez, me gusta cuando me hacen saber que les hago sentir menos solxs.

Siendo solitaria como siempre lo he sido desde que nací, y viendo cómo todas mis diferencias -mi orientación, mi autismo, mi dislexia, el color de mi piel, la forma de mi cabello, mi forma física, mis pensamientos, mi introversión, etc, etc etc- me alienaban de lxs de demás, estoy obsesionada con la idea de no hacer sentir a alguien como alguna vez yo me sentí.

El problema viene cuando se me seca el cerebro y ya no sé qué más compartir o de dónde sacar ideas. A veces estoy más preocupada por otras cosas de mi vida personal.

El problema viene cuando se me pide y se me pide más y más y yo me quedo con el burn out, desgastada. El problema viene cuando llega el acoso, de varias o varias decenas de personas. 

El problema viene cuando tengo que deshumanizarme un poco a mí misma para seguir entreteniendo gente que, ok, mE GUSTA HACERLO pero a veces me da la impresión de que hay quiénes piensan que me pagAn y no que lo hago por mero gusto.

O que me ayudan, y no que sólo soy una persona tras la pantalla haciendo memes, videos, dinámicas, contestando mensajes privados, respondiendo comentarios, dudas, interviniendo en peleas, bloqueando a bullys. 

Además de eso tengo que estar al pendiente de también lo que público: ¿Está bien hablar de X tema en una página con miles de seguidores de los cuáles no sé cuántos menores de edad haya?

¿Está bien hacer un meme de X comunidad para incluirles y visibilizarles? ¿Se ofenderán? 

Tengo la política de que si tengo que explicar que Y meme es, entonces no es un buen meme, y eso me ha hecho desechar el 30% de mi contenido antes de publicarlo o ya publicado porque lo pensé mejor o alguien me hizo la pregunta o algo así.


No sólo involucra trabajo creativo, también intelectual. Estoy expuesta a la opinión pública, a las críticas y a los halagos. En una página de más de siete mil personas, siempre habrá alguien que no esté conforme.

O que tenga ganas de cuestionarme absolutamente cada coma, cada escena, cada remate de chiste o cada comentario que acompaña el contenido.




Siento que parezco muy malagradecida cuando pienso en estas cosas pero es cierto. Llega un momento en que estoy cansada. He ido bajando mi ritmo de publicación y por ejemplo, los sábados y domingos no suelo publicar nada o no mucho. A veces en días de semana tampoco.

A veces publico ebria y no recuerdo en qué momento publiqué x cosa o en qué momento hice y meme.


Mi única intención era crear un espacio seguro y dar poquita visibilidad a la gente que es como yo. No soy alguien de ser figura pública. No tengo interés en hacerme un nombre en el mundo activista, ni siquiera en el virtual. No busco fama ni poder. Sólo quería hacer memes y construir puentes con otras personas. Un lugar seguro, ya saben.

Y nunca imaginé que llegaría tanta gente a creer en mi contenido y que se alegrara de verlo y eso me emociona mucho.

Pero ya saben, creo que es parte de la humanidad, que cuando a una le dicen que está haciendo algo bien, siente esa presión de no decepcionar o de mejorar.

Procuro ser muy cuidadosa con todo lo que hago, porque criada en un contexto y con educación opresora y violenta, no estoy exenta de replicar comportamientos abusivos y culeros.


Pero estoy cansada.



No suelo hablar de esto con nadie. La primera opción que alguien me va a dar es dejarlo. 

"Déjalo, ni te pagan y sólo terminas abrumada"

Suena lo más lógico.

Creo, sin embargo, que existe una manera de poder llevar las páginas y conservar mi ya de por sí escasa salud mental. Que yo tras la pantalla sea tan eficiente y tan contenta como la que el mundo lee.

Aunque no es gran cosa, de verdad me esfuerzo y le pongo mucho amor a lo que hago. A cada meme, a cada imagen de apoyo emocional, a cada video, a cada interacción. De verdad creo en lo que comparto. De verdad me esfuerzo, mucho, a veces más allá de mis límites.

A veces también sólo quiero borrar todo y luego hacer la ciber-morición lol







viernes, 14 de enero de 2022

gris

 Lo primero por lo que debería comenzar es por el hecho certero y cien por ciento certificado como verdadero de que sí deseo amor romántico 

Lo deseo. Me gusta mucho la idea del amor romántico. Me gusta el romance, me gusta la ternura y la pasión y la tensión y todo lo mágico. Diablos, hasta me gusta la parte dolorosa: El largo e invernal olvido, el dolor agudo y penetrante del corazón roto. Todo eso, todo el paquete, me gusta y me comprometo a vivirlo tanto como deba ser.

Me gusta imaginar que un día, en unos años, amaneceré en una cama junto a alguien que me ame y yo ame. Que cohabitaremos y seremos felices y tendremos problemas y será un martirio pero valdrá la pena. Me gusta imaginar todo eso: Me gusta imaginar historias de amor. Que yo las vivo. 

Incluso puedo ir más allá y ver romance en las cosas que vivo cuando estoy enamorada.

Todo eso lo deseo. Todo eso me pasa.


Lo que sucede es que no lo siento. No tan a menudo. No como en las películas o en los libros. No como cuentan mis amistades que les pasó. No como me ensañaron que iba a pasar.





Puedo enamorarme. Lo sé porque me ha pasado, lo he sentido -y lo sigo sintiendo-. ¿Cómo? No tengo idea. ¿Bajo qué criterios "me fijo en alguien"? No lo sé. No tengo criterios. No voy por la vida fijándome en la apariencia de la gente, en lo que dice o en lo que hace. Mis intenciones románticas son siempre nulas.

No importa que seas la persona más hermosa del planeta, si llegamos a hablar, no tengo intenciones de ligarte.

Y aquí es donde conceptos como el ligar, fijarse, andar quedando, gustar son cosas que se vuelven en extremo confusas para mí.

Creo que todo esto le funciona a la gente que sí tiene intenciones románticas de cualquier tipo. Y yo también quiero amor, pero no funciono así. No sirvo para juzgar a la gente, para elegir quién me gusta o algo así.

Miro hacia atrás y pienso cómo han sido mis -cortas y pocas- historias de amor y todo se vuelve muy confuso: No me llamaron la atención la primera vez que les vi, no todes. No me enamoré después de entablar un lazo profundo, no todes. No me di cuenta de lo mucho que me gustaban en el momento en que empecé a sentirlo. Para cuando me di cuenta ya estaba hasta el cuello de metida. ¿En qué momento? We may never know

No sigo un patrón de personas. Quiero decir, no tengo la seguridad para decir que algo que me guste en X, me va a gustar en Y. De hecho eso rara vez pasa.

Miro hacia atrás y toda la gente que me ha gustado de forma romántica o sexual, de la que me he enamorado, es tan diversa entre sí que me QUIERO SACAR LOS OJOS CON UN TENEDOR.



Dejando de lado esa interrogante constante de la persona, las situaciones que me llevan a desarrollar sentimientos románticos SON TAN DIFERENTES. No hay un punto en común y siempre me había gustado pensar que era porque cada historia es única, que no puedo hacer lo mismo con todas las personas porque obvio se va a sentir diferente.


Pero en secundaria recibía flores, chocolates y globos y cartas en san valentín y no sentía nada. Me resultaba hasta un poco incómodo recibir todo eso de parte de mis amigOs.  Y acepté ser la novia de un muchachito escritor también como yo, que le gustaban los jonas brothers. Debía enamorarme, ¿No? Era lo que yo había deseado en una persona y no podía sentir nada. Por más que convivíamos, por más que era cariñoso conmigo y me gritara que me quería en frente de mi papá, por más que vivía todo lo que decían las telenovelas infantiles que debía pasar, no sentía nada.





Y en la prepa, y en la carrera, el recibir atención masculina era un regalo.

Y yo no quería ese regalo. 

Podía admitir que sentía algo físico/sexual por un compañero/amigo, pero no me caía bien, no me daban ganas de sentarme a oír sus anécdotas o a escuchar su particular risa. No me agradaba del todo. No me fiaba de él.

Pensé que era asexual y eso me calmó pero muy poco tiempo porque descubrí que sí podía sentir atracción sexual hacia otras personas. Sólo que no quería un romance con elles. 

Eran personas muy convenientes, eran guapas, eran inteligentes o interesantes cuando menos. Podía acceder a besarme con ellas en una fiesta, a bailar con ellas, a tomarnos de las manos o ir más allá.

Pero no podía sentir lo que un romance requería. 

No me nacía decirles nada romántico ni ser tierna ni nada así. No sentía nada.





Por mucho tiempo pensé que había algo malo que estaba dentro de mí. Algún trauma sin resolver -ufff, uno de muchos tbh-, que quizás la idea del amor romántico de disney me había creado expectativas imposibles de alcanzar. Que mi obvia confusión sexual era parte de ese problema. Hasta culpé al matrimonio de mis padres y pensé que por culpa de elles yo no era capaz de expresar mi ternura y sentimientos románticos con otros.

Había una lista larga de gente formada, a la espera que le diera una oportunidad de algo y yo sólo sentía la presión respirándome en la nuca. La presión de mi familia, como mi hermana haciendo sutiles comentarios, o la presión de mis amistades o la presión de la sociedad. La propia presión que ejercía sobre mí misma. Presión.

¿Cómo puede florecer un romance entre tanta presión? 

Y vaya, no digo lo de la gente formada como algún tipo de halago hacia mí misma. Créanme cuando les digo que dudo mucho de las intenciones de por lo menos la mitad de esa gente. Estoy segura que la mayoría me ve como una manic pixie dream girl o como un proyecto social: Como una casa rota que necesita ser reparada. No les gusto yo per se, les gusta la idea de lo que puedo ser si elles me arreglan.



Pero no estoy rota.

No siento atracción romántica muy seguido e ignoro por completo bajo qué criterios se da, pero no estoy rota. Sólo soy gris.





Y en un mundo hipersexualizado, hiperromántico, ser gris, ignorar serlo, es un dolor de cabeza.


Acepté a hacer cosas, a salir con personas, y me arrepiento. No porque estuviera mal, sino porque eran cosas deshonestas con las que yo no me sentía cómoda. Porque fue como traicionarme a mí misma para agradar a les demás. 

Deseo amor romántico, y a pesar de que soy capaz de sentir esa atracción, ahora me pregunto qué tanto de ese deseo por tenerlo es mío y no algo impuesto o programado para que yo lo sienta.

Estoy cómoda cuando me enamoro, estoy cómoda cuando la gente sólo me gusta como me gusta el azúcar en mi té o el agua de la ducha hirviendo en mi espalda. Estoy cómoda cuando alguien sólo me atrae de forma sexual/física/estética/platónica. 

Estoy cómoda no buscando amor romántico entre las personas que genuinamente me hacen sentir bien. Ni pensar en que eso sea una posibilidad.

Estoy incómoda y triste y me enoja cuando alguien me dice: ¡Pero si tiene todo lo que buscas, charlie marian! ¿Por qué no le das una oportunidad?


Toda mi adolescencia y juventud adulta fue escuchar: ¿Por qué no le das chance?



NO, ¿POR QUÉ NO ME DAN CHANCE USTEDES?


Soy grisromántica y no estoy rota. Los rotos son quiénes insisten en lo contrario.


lunes, 3 de enero de 2022

lo único certero

 Me he dado todo este tiempo para pensar en una manera de explicarlo pero sigo sin entender. Sólo sé que pasó.

Pero pasó, no como un incidente coordinado, no como un destino planeado, ni como un punto de inflexión, más bien pasó como algo que eventualmente iba a pasar. Dicen las CLAMP que no existen las coincidencias, sólo lo inevitable.

Algunos dirían que es el destino pero yo le llamo codependencia. Y, oigan, no digo que sea algo necesariamente malo. A veces es bonito* no poder dejar ir a alguien porque estás tan aferrada a la idea optimista y estúpida de que todo puede ir mejor. 

(*CUESTIONABLE???)

Porque al fin y al cabo, ¿No es eso esencial para la supervivencia del ser humano? ¿Desear, esperar, aferrarse a la esperanza?



Yo sé que esto les va a hacer poner los ojos en blanco y van a murmurar "no pinches mames mariana". Soy consciente de eso.

Y lo más certero que puedo decir, lo que con toda seguridad puedo afirmar, es que lo amo muchísimo. Lo amo muchísimo, lo amo más que a mí misma, más que a mi vida incluso. Y el problema es que no sé qué hacer con tanto amor, no sé dónde ponerlo, no sé dónde enterrarlo para que florezca, no sé dónde esconderlo para que no sentirme avergonzada, no sé cómo negarlo para que él no vea su ventaja sobre mí.

No lo sé. Créanme cuando les digo que he pasado muchos años descifrando esto que siento por él, con la esperanza de encontrar un hilo negro, un cierre, un botón de apagado. O una manera de arrancarlo de mí.

Y no puedo. Hacerlo significa rendirme, negar la esperanza de que la gente puede ser mejor.

Es que cuando estoy con él, el mundo no parece tan malo. Parece más humano, más disfrutable, más... me siento acompañada. Menos sola.

Y lo amo tanto, tantísimo, que por momentos me siento muy preocupada por la facilidad en la que me ahogo en mi obsesión por él. Perro oso, ya sé. Como una colegiala enamorada o personaje de Shakespeare enamorado.



Pienso mucho en cómo se ven las cosas. Pienso en las veces que he escrito de él en mi blog, desde que lo conocí. Las cosas desagradables que me hizo pasar, las cosas espantosas que escribí. Las cartas de amor que publiqué. Lo que él no leyó, lo que él sí leyó y compartió. Lo que él nunca supo que era para él. 

Pienso mucho en lo que piensan mis amistades: Pienso en las veces que les oculté que nos habíamos peleado o nos habíamos dejado. Pienso en las veces que karli tuvo que escucharme llorar por teléfono. Pienso en mis noches con insomnio. En las veces que dan, angelo e ingrid tuvieron que ser pacientes con mi mal humor. Pienso en las voces de mis amigas diciendo que están preocupadas por mí. Que vendrán mejores días, que no me desanime. 

Que merezco mejor.

Me estremece la idea de tener que explicarles, porque sé que en cualquier momento tendré que hacerlo. No porque les deba una explicación, sino porque quiero que entiendan.

¿Pero cómo puedo hacer eso si ni yo misma entiendo qué está pasando?



Supongo que lo que quiero decir es que hice mucho, lo que estuvo en mis manos, para ponerle punto final a esta historia, aunque siendo sincera no deseaba que terminara así. En esa última carta que cobardemente le mandé a una hora indecente de la madrugada le dije un par de cosas de las que, si bien no me arrepiento, soy consciente de lo duras que fueron. Palabras, oraciones, conceptos que rara vez  manejé con él. Intenciones desconocidas por los dos. 

Y un único deseo: Que las cosas mejoraran.


Pero no mejoraron. Pasaban los días y yo los sentía cada vez más pesados, más grises, más... aburridos. Más solitarios. 

Me esforcé mucho, en verdad. Lo bloqueé de todos lados, incluso de mis páginas de memes -algo muy poco profesional pero ajá, necesario- y luego de un par de meses lo desbloqueé y ajá.

Revisé mi correo cada día, con la esperanza de encontrar algo de él y jamás llegó, así que me resigné a que nunca sucedería, por lo que dejé de entrar compulsivamente a mi cuenta dos veces al día como solía hacerlo. 

En navidad me costó mucho trabajo no romperme y escribirle. Cuando estuve a punto de hacerlo, me dije a mí misma que probablemente un mensaje mío lo iba a molestar. Que si él no había querido responder a mi carta era porque no quería hacerlo, quizás hasta me odiaba. Con esa sensación tan amarga desistí y en vez de seguir empedándome, me fui a dormir para evitarme la vergüenza de buscar a quién no me quiere.

En año nuevo no pude más.

Y le escribí por whats.





Al día siguiente, revisando casualmente mis cuentas, vi que tenía una carta de él del viernes unas horas antes de mi whats. Tuve miedo de leerla, así que lo hice de manera muy superficial, sin detenerme a pensar en algo, ni asimilar nada. Luego la volví a leer, más calmada y me detuve en los párrafos que me llamaban más la atención. En una tercera lectura, varias horas después, respiré y analicé todo el contenido. Todavía no me quedaba muy claro, aunque sus palabras eran directas y -juzgo-, sinceras.

Y este amor que nunca se fue inflamó mi corazón y me quitó el aire y el sueño y los deseos de seguir haciéndome la reacia. 

Nuestra separación nunca fue bilateral: Quiero decir, de haber sido posible, yo nunca habría elegido esa opción, más bien me sentí orillada a hacerlo. -Cualquiera que conozca la canción Better Man de Taylor Swift lo entenderá XD-, y quizás por eso este amor jamás se fue, ni se apagó.


Es muy pronto para decirles qué va a pasar, qué es lo correcto, qué es lo tóxico y cuál es la apuesta. Lo único que puedo decirles, otra vez, es cuanto lo amo y cuánto deseo que estemos juntos otra vez y para siempre.


Pero bueh, de eso a que se haga realidad hay un mundo y ya entendí que todo eso no depende enteramente de mí. Ya sabrán de mis propias palabras el desenlace de esta historia.


Por lo pronto, esto es lo único certero por comentarles.




crecer es perder

 .... si fuera el caso, yo mediría diez metros, ¡No, once! Once y medio. El 2022 verdaderamente se trató de perder, para mí. ¿Quieren un rec...