lunes, 29 de agosto de 2022

vergüenza

 He alargado tanto como he podido este post y por eso sólo habrá dos posts en agosto XD

No es un tema de lo que me resulte fácil escribir -aunque contrario a lo que se crea, todo me resulte fácil de escribir-, de hecho, evito siquiera pensar en ello todo lo que puedo. 

No sé ustedes pero a mí nunca me enseñaron a procesar esa emoción. Digo, claro, la tristeza, la incertidumbre, la ira, el dolor, todo pareciera tener un paliativo, un consuelo, incluso razones lógicas detrás. ¿Pero la vergüenza? No, gracias, prefiero enterrarla bajo litros de alcohol, kilos de libros u horas invertidas en series o películas o dormida o haciendo ejercicio o literalmente cualquier otra cosa que me impida pensar.

La vergüenza no me resulta fácil de interpretar, me resulta muy dolorosa y muy humillante. Creo que es porque desde muy niña me vi avergonzada por lo que era gracias a mi entorno. Mi neurodivergencia, mi orientación, mi color, mi cuerpo, mis ideas, mis limitaciones y mis habilidades, absolutamente todo de mí fue puesto sobre la mesa para volverse razones para sentir vergüenza. Y cuando salí de mi entorno familiar, eso se terminó extendiendo hasta la escuela, luego hasta mis amistades, mis noviazgos y mi situación laboral, desde afuera y hacia adentro, desde adentro y hacia afuera.


Y, bueno, ya ni creo que sea útil ponerme a indagar para descubrir quién-es fuero-n y señalarles con el dedo. ¿De qué me serviría a mí?

Ahora lo único que necesito es encontrar una manera de gestionar eso, de permitirme sentirla sin culpa, sin reproches y luego avanzar. La cosa es que no puedo, no quiero, me da miedo.

La vergüenza, evitar sentirla, me ha hecho hacer un montón de cosas horribles y peligrosas y me ha llevado por pensamientos en verdad oscuros. 

Ya sé que de nada sirve aislarme de todxs, desaparecerme, obligarles a que se mantengan lejos u tomar hasta vomitar, ya sé que debería regresar a terapia y esforzarme en poner en orden mi vida de nuevo -el orden que el mundo necesita que sea, claro-, pero tampoco le veo el caso a hablar de esto con alguien. No es como que puedan darme una salida, o un consejo o consuelo, para el caso.

La cosa es que, rehuirle a la vergüenza me alarga el proceso de, vamos, procesar las cosas.


Sigo atrapada en el 2018. Sigo sin procesar el trauma de *ese trabajo*, sigo sin procesar el trauma de *esa ruptura que se alargó hasta este año*, sigo sin procesar el trauma de *lo que hizo m0n*, sigo sin procesar nada de lo que ha pasado desde entonces.

Porque es cierto, siento mucha vergüenza por esos asuntos. Mucha. No saben cuánta. Tipo apenas me doy la oportunidad de dejarme sentir tantito para desenredar esas telarañas mentales, cuando la avalancha de vergüenza se me viene encima y es mejor entumecerme, esconderme detrás de una botella.



Siento vergüenza por ser el peor fracaso de mi generación -de la carrera- desde quién sabe cuándo, porque fui entusiasta toda mi licenciatura, me gradué con un buen promedio, me titulé con esfuerzo, pasé el examen de oposición con esfuerzo, firmé mi contrato de buena gana, me mudé de buena gana, me presenté a trabajar cada día del ciclo escolar llena de entusiasmo y terminé rota, rotísima por dentro. Siento vergüenza porque el número en mi cuenta de banco, las vacaciones pagadas y los bonos en navidad y el día del maestro no fueron suficientes como para aplacar la agonía por dentro, algo que no entendía de donde venía sino hasta mucho después. Ni vivir con una de mis mejores amigas, ni tener la oportunidad de viajar, de comprarme todos los libros que quería, de salir y ver el mundo, de que mis xadres se sintieran orgullxs de mí, nada de eso fue suficiente como para calmar la idea de que estaría mejor muerta, que ningún día valía la pena, que si me moría todo iba a estar mejor. Y es una vergüenza que llevo cargando por muchos años, algo de lo que no hablo con nadie, no soy capaz sin terminar detonándome todo aquello y el impulso de hacerme un daño físico irreparable.

Siento vergüenza de haber querido tanto a alguien, por tantos años, y que al final no haya significado nada para ella. Que todo lo que vivimos, todo lo que hice por ella, todo lo que le dije, todo lo que ella dijo, todo lo que pasó no fue para un carajo, más que para su diversión. Que sus promesas sólo eran cosa del calor del momento. Siento vergüenza por ignorar las preocupaciones de mis amistades, siento vergüenza que incluso yo misma sentía dudas y tenía malos presentimientos pero genuinamente preferí creerle a ella antes que a mí. Siento vergüenza, porque ponerme por debajo de ella nunca fue amor. Y ella nunca fue sincera, no del todo, y nunca fue tan recíproca, y ese love-bombing no fue real, no era ella, sólo eran sus ansias de tenerme. Siento vergüenza, porque después de todo lo malo y todo lo bueno, todavía la sigo extrañando, la sigo queriendo, la sigo deseando, sigo soñando que vuelve, que se disculpa, que podemos arreglarnos, que podemos estar juntas otra vez. Siento vergüenza, es vergonzosa esta situación, pero es mejor para mí si, cada vez que la extraño, me tomo dos vasos de vodka, y al menos en ese estado de disociación al que me lleva estar peda, no haré nada por ella. Me ato de manos yo sola, destruyendo mi cuerpo.

Siento vergüenza de muchas cosas más. Siento vergüenza de lo que soy, de lo que hago, de lo que no soy capaz de hacer, de mis defectos y mis habilidades y de mis sueños, mis aspiraciones y mis miedos y por eso no hablo con nadie. Levanto tantos muros como pueda, para que no me vean.

Alguien quiere acercarse a mí porque ve algo bueno y yo le dejo en visto, eventualmente dejo de responder, me desvanezco como la niebla de un mal sueño. Alguien quiere quererme y yo me río y le muestro que está mejor lejos de mí. Alguien quiere ser mi amigx y yo no dejo de recordarle que no soy una buena compañía, no ahora.

Alguien quiere ayudarme y yo dejo de hablarle.


A veces es como si fuera el pípila (lol), ya saben, ese güey del cuento de la independencia, que traía en la espalda una enorme piedra para que las balas de los españoles no lo mataran, y poder quemar la entrada de la alhóndiga de granaditas y poder entrar para chingarse al ejército español.

Pero mis propósitos son menos nobles y, bueno, yo sí existo Xd (¿O NO?)

La vergüenza se siente como una piedra en mi espalda tan, pero tan pesada, que si intento alguna de mis manos de su borde, para aceptar la ayuda de alguien, me va a terminar aplastando.


Y bueno, ojalá tuviera algo optimista por decir al final de este post, XD, lo que puedo decirles es que me siento mejor de por fin haberlo externado, aunque sea ante el mismo grupito de personas que gusta de leerme.





viernes, 5 de agosto de 2022

texteando borracha (charlie marian's version!!)

No me considero mala copa y sin embargo, tengo algunas anécdotas donde tomé de más e hice cosas estúpidas, peligrosas o dramáticas. Creo que quiénes consumimos alcohol tenemos por lo menos alguna que otra historia similar: Un día -o noche, o tarde- se nos pasó la mano, no comimos antes, estábamos pasando por un mal momento o lo que sea y el alcohol en la sangre nos hizo una mala jugada.

Pero supongo que eso suena a algo que una mala copa diría, ahora que lo pienso.

Y no es como que cada que tome me desquicie o me vuelva violenta o llore pero a lo largo de estos años de vida bebedora -que no han sido muchos, la verdad yo empecé a tomar a los veinte años y ahora tengo veintisiete-, habré pasado por situaciones por lo menos vergonzosas y humillantes. Peligrosas.

Dice mi mamá que el alcohol nos pega más cuando unx está triste. Si es el caso, then what the fuck





Pienso mucho en cosas tan sencillas como la vez que tomé tanto vodka que las manos me fallaron y se me resbaló un vaso de vidrio en la casa de mi amiga. Me sentí fatal e intenté limpiarlo pero mi amiga me aseguró que estaba todo bien y lo barrió.

Recuerdo la vez que perdí el equilibrio en esa fiesta llena de gente buga y además lloré por un cuento que había empezado a escribir esa misma mañana -soy una persona muy sensible, ¡No me juzguen!-

Recuerdo la vez que regresé a casa debajo de la lluvia de la mano de un chavo que había conocido por tinder -lol, quizás no es vergonzoso ni humillante pero cuando menos imprudente fue!-

Recuerdo la vez que me dio blackout, en el festival de las flores, que tuvieron que sacarme cargando del bar subterráneo porque yo ya no podía ni con mi alma, que le vomité encima a una de mis amigas, que...


He tenido accidentes, claro. Me tropiezo, me caigo, me abro la piel, o me raspo. Eso me pasó en navidad del año pasado -¿O fue año nuevo??- al día siguiente me dolía mucho la rodilla derecha porque derrapé mi caída en diagonal con ella.

Creo que lo que más me avergüenza de esto esto no son mis accidentes, mis llantos, o mi vómito, ni siquiera perder el conocimiento, que bueno, sé que es horrible y sólo me pasó esa vez, ¿Ok?

Lo que más me avergüenza es cuando le escribo a otrxs.




Quizás porque ya me han dicho que no lo haga. Un par de personas. 

Siempre he sido muy abierta sobre mi consumo de alcohol, y estas personas siempre tuvieron opiniones sobre eso. Luego de que me dijeron que ya no les hablara cuando estuviera borracha o tomando, entendí que quizás era demasiado incómodo y extraño que lo hiciera, lol. Quizás yo también me sentiría rara si alguien lo hace conmigo.

¿Pero no importaba qué tan cercanxs fuéramos? No, no importaba.

Supuse que era mejor para los demás simplemente esconder esa parte de mi día. Mientras menos gente supiera lo que estaba haciendo o algo así, mejor. Así no tendría opiniones doble-moralistas sobre mi alcoholismo y comportamiento errático.

Dejé de hacerlo, por un buen rato -unos años-

No sé por qué volví a hacerlo. Creo que me siento sola. 

Pero ya no le escribo a esas personas, de hecho, de esas tres personas a dos ya no les hablo -God bLESS!!-

Claro, conforme pasa el tiempo voy conociendo más personas y así, es normal y con todo el asunto del internet, pues ajá.





Me siento muy avergonzada cuando les escribo mientras estoy borracha. ¿De dónde viene la necesidad de QUEDAR COMO PAYASITA? Ni idea. Tal vez me siento sola -no tal vez, sí me siento sola, pero ¿a santo de qué me siento con la confianza de cruzar esa línea de la decencia y todo eso??-

Estoy convencida de lo molesto que puede ser hablar con un borracho, por mensaje debe ser más frustrante. Voy a tener que atarme las manos o apagar el internet la próxima vez que decida perder el control *de esa manera*

¿Es esto un problema? ¿Estoy siendo mala copa?  De todas las razones por las que mi consumo frecuente de alcohol debería preocuparme, ¿Molestar a mis mutuals de twitter, o a mis amigOs vía whatsapp es lo más banal?

Sobre todo: ¿Podrá alguien ver a través de eso, de mí y mis conductas reprochables y creerá que sigo siendo cool y digna y que valgo la pena?






domingo, 24 de julio de 2022

Velocidad de adulto (pero yo no sé manejar!!)

 A veces siento que un día de estos mis amigxs se van a dar cuenta que no les puedo seguir el ritmo con sus estilos de vida adultos y me van a hacer a un lado.

O por cualquier razón, la verdad.



Ahí estaba yo, en silencio, escuchando la conversación de adultos de mis ex-compañerxs de la secundaria y por dentro pensé que no eran pláticas que me interesaran particularmente y que en caso de que alguien decidiera pasarme el micrófono, no sabría qué decir.

Yo no he viajado, no en los últimos, eh, ¿Tres años? Mi último viaje fue a la CDMX en la primavera del 2020.

No tengo auto, tampoco moto y me robaron la bicicleta hace algunos ayeres, así que mi único medio de transporte es el público o que mis gfs me dén ride -o quién sea que me dé ride-

Mi situación laboral es tan deprimente como mi situación personal-romántica. Y quizás gasto demasiado dinero en fourlokos en vez de gastarlo en comidas y convivios con mis amistades o en mejores ropas pero la verdad es que le he perdido el gusto. O más bien, dentro de mi pirámide de prioridades, atontarme unas horas está en lo más alto de todo (pero ese es otro tema que no voy a abordar hoy)

Literalmente no tengo nada lindo qué contarles. Nada interesante. O bueno sí, me han pasado un par de cosas padres en las últimas semanas pero sé que no son cosas que les interese saber.

Porque ellxs nunca se interesaron en mí.

Mis amigas sí, esos ex-amigos NO.


Conforme fue pasando el tiempo, los silencios dejaron de volverse tensos para mí. Soy buena perdiéndome en mis pensamientos y en más de alguna ocasión me encontré a mí misma yendo por lugares muy lejos de donde estaba. Quienes me conocen, creo que se han acostumbrado, quienes siempre me juzgaron, sólo esperaron a que yo rompiera el silencio.

Pero no lo hice. No tenía nada qué decirles. Yo sentía tanto interés como si me pusiera a conversar con dos extraños porque sí (o sea ¡Ninguno! No me gusta entablar diálogos con gente que no conozco porque sí!! eso es de psicópatas!!)


Tuve unos minutos para reflexionar en el fin de esas amistades y lo que había significado para mí. La verdad es que en los últimos momentos, me rendí y simplemente los ghosteé. Me desaparecí de sus vidas, me borré de sus redes sociales y fue como si nunca me hubieran conocido.

Eso es lo que yo había querido y es lo que sigo deseando. Uno de ellos, todavía muy osado, me hizo preguntas directas lowkey mal intencionadas. Así lo percibí yo.

Y como no soy una maleducada le contesté pero como soy resentida 4ever fueron respuestas cortantes.

Al final, ¿A él, ellos, qué les importa mi vida?

¿Habrán pensado alguna vez que si no saben de mí es porque yo NO QUIERO QUE SEPAN DE MÍ?




Este post en un inicio iba a ser sobre mi inseguridad con respecto a mi estado actual y que sé que en algún momento voy a cansar a mis amistades y se van a ir, porque la netflix no está tan cool esto de esconderme, evadirles y nunca regresarles sus llamadas.

Tengo mis motivos para evitar a mis amigxs, a mis amigas de la carrera, a mis amigxs de la prepa, a mis amigas de la secu. Estoy muy... deprimida. Esa sería la palabra. No tengo nada bueno qué contarles y por lo mismo, y porque sé que se van a preocupar, no les quiero hablar. Tampoco les puedo mentir, porque no me gusta y porque soy muy mala haciéndolo. Es más fácil para mí si simplemente les evito.

Pero ya han pasado cuatro años, desde que renuncié, que empecé a hacer esto.

Luego de haber renunciado, y de esa ruptura tan dolorosa con [INSERTE NOMBRE DE YA SABEN QUIÉN], pensé que podría tomar las riendas de mi vida y en un inicio ese entusiasmo fue desbordante pero luego se fue desmoronando al darme cuenta que las cosas no eran tan fáciles, que era un camino bien solitario el que había decidido seguir y sobre todo, el que la gente a mi alrededor me lo recriminara, no me lo perdonara y/o me lo cuestionara.

Es una cosa muy difícil para mí y me ha costado mucho tiempo y mucho sufrimiento procesar, por lo mismo, ya me cansé de hablar de ello.

Sé que está mal, que estoy siendo muy desconsiderada y cruel pero es la única manera en que se me ocurre que puedo seguir y que puedo tener la esperanza de que ellxs me van a entender, o van a sentir tantita compasión por mí y me van a esperar. PERO YA SÉ, YA SÉ QUE NO LES ESTOY SIENDO CLARA, pofabo no me regañen.

Estoy esforzándome, más que antes pero no lo suficiente, pero llegaré a un momento en que sean mis esfuerzos y mis energías y mis decisiones razón suficiente como para enorgullecerme un poquito de mí misma y poder salir de mi cueva.

Mientras tanto, esto es lo que ofrezco: Poca tolerancia a los estímulos diversos, stickers de whatsapp y comidas que duren cuando mucho dos horas.


miércoles, 13 de julio de 2022

yo como Kurt: No aprendo (ahora sí)

 Contrario a lo que mucha gente podría creer, no disfruto particularmente romper con las personas vía whats. De hecho, no me gusta, lo evito tanto como puedo, pero de ser mi única opción los dedos no me tiemblan a la hora de plantear mis puntos y despedirme.

Ayer hice lo que debí haber hecho desde hace mucho, que me tomó la borrachera del lunes para darme cuenta que yo sola estaba jalando esto. Pero lo que pensé que era un acto inocente de autocuidado y defensa se extendió a una conversación tal cual. Pero yo ya no tenía ganas de hablar, ya no tenía nada por decir ni me interesaba lo que pudiera decirme, porque mi decisión había estado tomada desde hacía mucho. No sabría decir desde cuándo. Creo que siempre lo he sabido.

Lo he sabido porque lo veía en los ojos de mis amistades cuando hablaba de ella. Mi mamá incluso me dijo que no valía la pena. Todxs a mi alrededor tenían sus opiniones, estoy segura que la gente en mi cuenta candado también. Y lloré bastante más de lo que quise admitir en este último año por ella, por esto, porque me sentía la estúpida más grande del mundo.

Lo sabía y de todas maneras ignoré las señales y me aventé, porque quise pensar lo mejor.


Porque así siempre es esto y de todas maneras nada cambia. ES MI CULPA!

 

¿Pero es realmente mi culpa cuando no fui yo quién se levantó  de entre los muertos para buscarme? ¿Con qué propósito lo habría hecho?


Durante varios días y noches me pregunté cuál había sido su intención inicial. Calmar su culpa, claro que sí, ¡Se sentía terriblemente mal por lo que me hizo! Y con razón. Si le contara la mitad de cosas que me hizo, créanme que se enojarían mucho.

Pero a mí eso ya no me importaba. Pasaron dos años, yo ya estaba en otra cosa mariposa. Y ella volvió, asegurando que mi fantasma no la dejaba en paz, que me quedé con ella...

Sí, se llama culpa. 

Y como yo soy tonta con T mayúscula, dejé que regresara y se acomodara en el mejor espacio de mi vida y de mi corazón porque ingenuamente pensé que había cambiado, que las cosas iban a ser diferentes, que ella había aprendido de sus errores, que ahora era cierto lo mucho que le importaba...


LOL



La verdad es que desde que el ex mimors y yo nos dejamos, me planteé la posibilidad de hacerlo con ella también. Por alguna razón ellxs y nuestros correspondientes vínculos estuvieron tan intrínsecamente enredados que me parecía una locura estar con unx sin le otrx. Era una estupidez, ya lo sé, porque obvio lxs dos significan cosas diferentes pero así era, así lo sentía yo.

También, se parecían bastante. Digo, físicamente y psicológicamente. Muy wapxs y crueles. Pensé que iban a cambiar, que por amor a mí se iban a reformar o algo y de nueva cuenta, LOL.

Siempre quiero ver lo mejor en lxs demás pero la verdad es que hay gente que no tiene mucho de dónde verle. En este caso, todas las cosas buenas que ella puede tener no compensan el dañO PERMANENTE QUE ME HIZO.

Estaré con esta fea cicatriz para siempre, lo sé. Pero aliviada y tranquila, que es lo importante.



Con ella me acostumbré a las migajas de afecto, a la casi nula responsabilidad afectiva y a la manipulación por la culpa. Así es esto, así fue. Siempre le di el beneficio de la duda pero no puedo ni quiero seguir mintiéndome más. Siempre abusó emocionalmente de mí, porque no encuentro otra palabra para explicar lo que viví con ella.

Yo estaba tan enamorada como una puede estar, de muchas maneras, y pensé que ella era mi alma gemela, mi mejor amiga y el amor de mi vida.

Pero yo ya no quiero esa vida. Me merezco algo más que sólo migajas y palabras crípticas e irresponsabilidad afectiva y respuestas evasivas y sin un gramo de interés y...

Dios mía, de verdad es que me tomÓ DIEZ AÑOS DARME CUENTA DE QUE ELLA Y LA PERSONA QUE YO ALGUNA VEZ CONOCÍ ERAN PERSONAS DIFERENTES.

Tal vez ni siquiera eso, tal vez ni siquiera ella era lo que yo imaginé.



Podría ser que debiera sentirme triste pero no es así. Tuve todo el día para procesar mis emociones y en la mañana me sentía un poco enojada por la situación, porque después de lo de ayer, ella me escribió muy temprano dando respuestas o haciendo preguntas -lo usual, así es ella, pregunta más de lo que responde- y yo me cansé, le dije que ya no quería que fuéramos amigas y que si sentía algo de respeto por mí no me volviera a buscar.

Y luego borré su número y borré la conversación y espero que eso haya sido suficiente.



Siempre tuvo maneras muy violentas para dirigirse hacia mí y sus continuos maltratos disfrazados de descuidos o con la excusa de la vida adulta. Y, con vergüenza les admitiré que ella era muy buena haciéndome sentir culpable por exigir tantito respeto.  Me preguntaba continuamente si me estaba pasando de la raya, si era demasiado intensa, si no tenía derecho de reclamarle, de esperar, de querer, de necesitar,..

Pero yo siempre fui muy honesta con respecto a lo que sentía y necesitaba y se lo dije en más de alguna ocasión y ella dijo que iba a cambiar y yo le creí, porque pues sí, esa es mi naturaleza, y no cambió y de hecho se volvió todo peor y yo


Yo estoy triste pero aliviada. No voy a pasar por ahí otra vez.



Y lo único que tengo por decir es que me alegra haberme deshecho de ella, de no volver a verla nunca más ni de hablarle ni de nada. AHORA ENTIENDO ESO QUE PASÓ EN MARZO. Tiene mucho sentido y no sé si fue diosita o alguien en el universo o qué pero LE AGRADEZCO MUCHO *ESO* QUE HIZO POR MÍ, EL MUCHO SUFRIMIENTO QUE ME HA EVITADO.


Al final, nueve años se fueron así, como agua sucia por el váter. Como vómito de borracho. Como llanto de niño berrinchudo. ¡Como caca de paloma! -tiene sentido lo que digo xd-

Ahora entiendo que mi obstinado optimismo me mete en muchos problemas y que obligarme a ver las cosas buenas en las personas es una mamada forzadísima. Pero aprendí.

Aprendí a leer entre líneas, y entre acciones. Aprendí a no dejarme tratar mal no importa cuánto diga esa persona que le importo o que me ama. ¡Si tus acciones no lo dicen, entonces no es cierto! Tan sencillo como eso.

Y bueno, como dije una vez, lo voy a decir otra vez:


Siempre la elegí a ella por encima de mí misma pero ahora no. Ahora me elijo a mí misma. 


Y que chingue a su madre si se vuelve a acercar a mí.



   



viernes, 8 de julio de 2022

(des) afortunada en el amor

 Las dinámicas de las apps como Tinder y Bumblee me ponen de los nervios, sobre todo porque no sé bien qué es lo que estoy buscando o en qué debería fijarme. Claro, el físico, todes quiénes tenemos ojos y vemos, podemos apreciar -o no- la apariencia ajena y ese nunca ha sido un problema para mí: En lo que respecta y hasta donde me conozco, mi percepción de la belleza es muy amplio. Los rasgos por sí solos no me interesan, sino el conjunto de todo y soy creyente de que hay belleza en todes sabiendo mirar con propiedad.

Pero poniéndolo en pocas palabras: Si todo me gusta, entonces nada me orilla a algo.


Me frustran mucho estos temas. Puedo escuchar a mis amistades hablar de cómo les gustan sus potenciales parejas: Altos, delgados -o no-, ojos claros, con barba, con cintura definida, más bajas, no importa mientras se vistan bien, que tengan buen humor, que no tengan amigas (LOL ESTO ES DE LO MÁS RED FLAG EVER), etc.

Y si me lo preguntas a mí, porque sé que más de algunx se lo habrá cuestionado (7u7), mi respuesta va a ser tan desconcertante como extraña:

No lo sé.

Quiero decir, sí, me he enamorado pocas veces en mi vida, me he sentido atraída físicamente muchas más, pero al fin y al cabo sí conozco esos sentimientos. ¿Qué hace a esa gente tan especial?

La verdad es que yo no creo que sea gente tan sobresaliente y así, digo, obvio tuvieron algo para hacerme sentir así pero nada que esté fuera de este mundo. ¿Suerte? ¿Coincidencia? ¿Me agarraron en plena ovulación? WHO KNOWS???




Y no se crean, al sentirme tan frustrada y presionada con esto, he hecho miles de listas con las características que esa gente comparte para intentar encontrar un patrón: Lo cierto es que no hay.

Ni patrón físico, ni de comportamiento, ni de personalidad, ni de hobbies, ni SIQUIERA DE GÉNERO.

¡ES HORRIBLE!

¿Cómo voy a guiarme para seguir *buscando* el romance y todo eso cuando mi brújula de mi atracción romántica está rotísima?

Es una mamada, en mi no-humilde opinión.

Habiendo hecho eso, mi última idea fue hacer una lista de las cosas que por separado pude notar que me gustaba de cada una de esas personas:

Por ejemplo, de R*nna, wow, es que había tantas cosas que me gustaban de ella, como lo interesante que era. Sin p2 una de las personas más interesantes que he conocido en mi vida. ¡Y era una excelente conversadora! Había algo diabólico y súper divertido en ella, y al mismo tiempo frágil y tierno y no sé, esa combinación wow 10/10 excelente servicio.

O de *mar, que era súper divertido pero al mismo tiempo bien perrucho, jajajjs la verdad es que sí me gustaba hacerlo enojar XD Perdía la paciencia tan fácil, pero al mismo tiempo era tan... excitante la idea de estar con alguien tan explosivo pero al mismo tiempo que era muy tierno y bonito ya en la intimidad de dos personas.

O de K*rli, que era en general una persona muy... muy firme, muy estable, como una roca y súper inteligente -de muchas maneras, no sólo de la forma académica-lógica-, y paciente, súper paciente y que genuinamente pensaba que lo mejor de mí era mi rareza, cosa por la que siempre me han hecho sentir muy mal la demás gente, pero ella creía que era mi mejor cualidad. 


Y podría seguir así, anotando una por una las cosas que me gustaban de ellxs, pero al final no creo que me sirva mucho de algo, porque por ejemplo en alguien me puede parecer atractivo cierto rasgo de personalidad pero en otra persona lo puedo encontrar horrendo.



¿Entonces? ¿Hacia donde me inclino? ¿Cómo debo mirar a lxs demás? ¿Qué debería buscar?




Para términos simples, yo creo que el sentirme bien, ¿No? Con alguien. Acompañada. Segura y toda esa mierda, pero la cuestión es que es fácil hacerme sentir así. Por lo general.

Soy como un perrito de la calle, que si me hacen cariños y me dan atención yo ahí voy a seguirles porque ajá u__u


Y luego me aburro, porque las conversaciones nunca llegan a más o porque la gente ya no sabe conversar.

O me espanto, porque alguien quiere cuidarme y como estoy acostumbrada a dar y no a recibir pueS OBVIO VOY A PENSAR MAL -_-


Son cosas bien pendejas, la verdad. Habiendo tantos problemas en el mundo, verdaderos problemas, el hecho de que me cueste relacionarme y enamorarme es una cosa tan estúpida y mínima que de verdad me pregunto por qué me afecta tanto.

El mundo se cae a pedazos y yo... ¿Y yo estoy aferrada a la idea de volver a enamorarme?

A veces siento que sólo lo hago nomás para demostrarme a mí misma -y a lxs demás- que no estoy rota. Que no me quitaron mi mejor versión. Que todavía puedo... que todavía soy... que todavía...

Y sí. No es como que esté muy traumada. Y para el amor no hay edad, quiero decir, tengo veintisiete años, es perfectamente normal estar como estoy: Sola, solín, solita.

¿Es la amatonorma? 

Lo cierto es que no es que esté buscando exclusivamente amor romántico: Lo principal que deseo es conexión. Compañía de calidad. Alguien con quién hablar. Atención, cuidados y ternura mutua. ¡Cosas muy básicas para la supervivencia humana, pues!

Siempre hay peros, tho: La gente se fija en mi apariencia, en tinder y bumblee. La gente se fija en mis tuitazos previamente pulidos o a disposición de mi innegable ingenio y humor volátil. La gente se fija en, la gente quiere que yo..., la gente espera que yo...

Ayñ. 





Me siento muy acomplejada porque estoy segura que todo el mundo se hace una EXPECTATIVA por mi apariencia y mis palabras y todo es muy superficial pero cuando me conocen ya no me quieren u-u

¿Estaré muy rotita, descompuesta, extraña, poco convencional, poco fiable, no a la altura de sus pensamientos y deseos para ser abordada o ser querida con estabilidad y buenas intenciones y cosas sanas y todo eso? ¿Estoy buscando la autodestrucción a base de relaciones destructivas, gente sin un gramo de responsabilidad afectiva para conmigo?

Tal vez simplemente no está en mi destino tener paz con ese tema.

Porque alguien me habla y me emociono pero después deja de hacerlo o yo en plena plática me doy cuenta de algo que dijo que fue espantoso, o que se parece a lo que me dijo [redacted], o que no cree en la magia como yo, o que pensamos muy diferente, o que su conversación es aburridísima, o que no entiende lo que quiero decir, o que esa persona no está *vibrando* al mismo nivel que yo o...

Algo. ALGO.

Qué desánimo.




Estas cosas son así, ¿No? Para todo el mundo, no sólo soy yo la única y detergente con estos p2. Quiero pensar.

Escribo mucho sobre amor -sobre todo romántico- porque no lo entiendo y quiero entenderlo, quiero desenredar mis propios sentimientos, ideas y prejuicios para poder desenvolverme mejor y saber elegir y todo eso pero sigo sin entenderlo. 

Regreso sobre mis pasos con calma y cautela y voy viendo cómo es que lo hice en el pasado y es que, con mucha vergüenza y así, admitiré que lo más que he estado soltera son como ocho meses o algo así. ¡O sea ni un año!

¿Cómo lo hice?

Fue todo bien casual y mágico. Yo salía de una relación -de cuál fuera la naturaleza- y poco después me topaba con alguien. ¡En la escuela, en el trabajo, en internet! Sucedía.

Ahora que no voy a la escuela ni tengo un trabajo estable, internet es mi única ventana a la gente. Y lo poco que me gusta está lejos o no me ve potencial.

Y lo cercano me parece tan difícil de alcanzar, de obligarme a.

¿Estoy loca?




Pese a eso, dejé de pensar en mi situación como algo desafortunado. ¡No tengo mala suerte! 

He sido amada, MUY AMADA, de MUCHAS maneras, por MUCHAS Y DIFERENTES personas y yo he amado igual. Y he crecido y he aprendido y me han herido y he sanado y creo que es más de lo que se podría considerar mala suerte.

Todo se acabó cuando se tenía que acabar. ¿Ahora qué sigue? ¿Cómo va a ser? ¿Quién será? ¿Qué tengo que hacer, dejar de hacer?

¡Qué emoción! voy a vomitar de los nervios.



viernes, 24 de junio de 2022

Carta para mí misma que deberé leer en diciembre o algo así, quizás el siguiente año

 

24/ Junio/ 2022


Querida Charlie Marian del futuro:


Mi única pretensión es hacer uno de esos ejercicios cursis de la clase de psicología de la prepa donde tenías que escribir al futuro o pasado tú -o sea yo- para en un tiempo releer eso y supuestamente no sentirte tan miserable (aunque yo nunca tuve ninguna sensación de alivio, la mera netflix)


Podría detallar con vívido horror las clemencias más crueles y desesperanzadoras que tenemos que pasar cada maldito día, por ser dramática y decir algo, pero no lo voy a hacer porque estoy segura que las pesadillas lo harán por mí. Siempre han sido el más poderoso de los recordatorios: El horror, mágico, terrenal, político, violento, mortal, amargo es algo que no se puede desvanecer porque sí.

¡Dejaste de tomar! Eso sí te lo aplaudo. Ya era hora, empezabas a fastidiar mucho tu cuerpo y además tus gfs se dieron cuenta LOL. De paso que también te mandaste a la quiebra y bueno, ni mo2.

Ojalá que si sigues tomando en aquel tiempo lo hagas con precaución. Y por favor deja de tener el celular en la mano cuando lo hagas, no abras twitter ni en la computadora.


Llevas más de cien páginas de *esa novela* tan violenta, casi rayando en lo gore, y muy pansexual y políticamente POLÉMICA Y PROVOCADORA. ¡Estoy muy contenta por ello! Es como la sexta vez que la reescribes pero creo que por fin encontraste las voces adecuadas y los personajes van fluyendo y la violencia también se va diluyendo para dar paso al verdadero conflicto: La cuestión moral del bien y el mal, lo que de verdad te morías por contar. ¡Yay! Todavía te falta decidir cuál será la decisión (lol) de la protagonista :v 


Los días ya no se sienten como antes. Ya no amaneces triste y a veces ni siquiera te acuerdas de él. Es maravilloso lo que el tiempo y la mente ocupada hacen, pero no voy a negarte que el hecho de que hay gente interesada en ti incluso desde antes es un aliciente importante. -¿se escribe así? whatever!-

PerO POR AMOR DE DIOS NO VUELVAS A CAER EN LO MISMO. Ya estás grandecita como para reconocer las banderas rojas, ya sabes que no debes confiar tan rápido ni tan hondo en alguien, sobre todo cuando no le conoces mucho. Y es bueno que mantengas tu distancia y escribir y leer te darán eso que no tenías antes, esa claridad. No tengas miedo de enamorarte otra vez pero sé sensata, espero que ya lo hayas hecho o al menos deseo que así sea, si es lo que encaja mejor con tus planes de entonces.


¡Y los planes! Espero que recibas esas buenas noticias que esperas, las dos, las tres o las cuatro. Espero que veas valor en tu trabajo y tu esfuerzo aunque no te sea recompensado inmediatamente. Espero que no te desanimes y espERO  QUE PUEDAS VER A TUS AMIGAS MAESTRAS SIN ESA IMPERIOSA SENSACIÓN DE INCOMODIDAD PORQUE TE RECUERDAN LA VIDA QUE NO TIENES, QUE NO QUISISTE, QUE NO PUDISTE AMAR. Espero que superes ese malestar y les pidas disculpas por ser tan mala amiga, espero que puedas retomar esos vínculos que varios años te acompañaron.

También espero que encuentres tu tribu. ¡La página de memes ya junta más de 12 mil seguidores, más de 10 mil likes! El arroba en twitter y la página de tumblr ya pasaron los mil seguidores. ¡Qué emoción! Pudiste construir una comunidad desde la nada, a base de imaginación, creatividad y fe. Me alegra mucho que no hayas hecho caso a la gente panfóbica y que no hayas desistido luego de tantas malos días en que no querías ni respirar. Espero que haya crecido más, y mejor.

Lo cierto es que has hecho muchas cosas aunque no te parezcan importantes o dignas de contar porque no son capitalistas o whatever. Eso es crecer: Estás haciendo cosas, cosas nuevas y mejorando las que tenías y estás deshaciéndote de cosas, y estás aprendiendo a diferenciar entre lo que deseas y mereces y entre lo que quieres y sólo es un capricho. ¡Estás creciendo! 


Espero que las cosas estén mejor de ese otro lado del tiempo.


Y si no, al menos me alegra que sigas viva para leer todo esto :)



Att:

La Charlie Marian del pasado :v


Pd: ¡Ya no te saltes tantos días de ejercicio!!




viernes, 27 de mayo de 2022

Cosas de mujeres

 Tengo bien calcada en mi mente una escena de mi adolescencia: Estábamos en los baños de un conocido centro comercial dos amigas y yo. Teníamos catorce años. Mientras una de ellas estaba haciendo lo suyo en un cubículo, mi otra amiga y yo nos detuvimos en el espejo. Era la primera vez que salía con ellas y en mi desesperación por ser incluida y aceptada -era nueva en ese colegio-, hice lo que ellas hacían. 

De mi bolsa de mano -una rosa, muy bonita por cierto-, saqué un rímel y me lo apliqué en las pestañas con sobrada destreza, como si fuera algo que hiciera a diario, a cada momento. Hablábamos de otras chicas y de los chicos que nos gustaban.

Fue la vez que más me he sentido una mentirosa en toda mi vida.

La feminidad para mí ha significado un ritual para ser aceptada, para pasar desapercibida, para ser normal. Pero yo nunca me he considerado una persona femenina, mucho menos una mujer femenina. 

Sé que no lo soy, por mucho que me esforcé en mis años de la adolescencia de usar vestidos, esforzarme en mi maquillaje, ser dulce, tener voz suave, ser amigable, extrovertida, delicada...



Nunca he sido así. No me sale, no me nace, no sé cómo hacerlo y ahora, a mis veintisiete, no tengo quiero.

Mientras crecía siempre tuve más amigos hombres que mujeres, de hecho, hasta el día de hoy tengo más amigos hombres. No es por alguna razón misógina ni nada similar, tampoco tiene que ver mi orientación. Siento que es más bien porque ellos se sienten atraídos hacía mi como amigos porque soy diferente, un poco similar a ellos aunque mi apariencia les haga creer otra cosa.

Sé que ellos no se sintieron cohibidos a la hora de entablar diálogo. Una parte de mí les hacía sentir bienvenidos por las cosas en común que tenemos. 

Casi como si me vieran como uno de ellos.




La cosa es que, a la hora de acomodarme en algún binario, sigo sin sentirme del todo cómoda. 

Al contrario de lo que mucha gente podría creer, la principal razón por la cuál me describo como pansexual es porque no entiendo el género. No entiendo cómo funciona, ni qué es. No entiendo sus fronteras, no entiendo sus descriptores, no entiendo cómo es que me afecta.

Miro mi cuerpo, desnudo y con ropa y sigo creyendo que nada de eso es definitivo, que no podría englobarlo para hablar de mí misma. Reflexiono sobre mi personalidad, mi carácter, mis gustos y es igual. Un poquito de aquí, un poquito de allá.

Me gusta verme como magical girl PORQUE LO SOY, y la única razón por la que sigo usando pronombres con A es porque la A es mi vocal favorita. Me pinto las uñas para no mordérmelas porque #ansiedad y me desespera el cabello largo porque son muchos cuidados y prefiero que mi cuello respire.

Me gusta mi apariencia, me gusta mi personalidad, hasta me gustan mis defectos y mis desórdenes y enfermedades mentales. Me gusta lo que soy.

Y a pesar de eso, sigo prefiriendo que la gente no piense en mis genitales cuando le digo mi nombre, ni que se deje llevar por mi ropa a la hora de querer hablarme o hacerse una imagen mental de mí.






Ahora, quizás en este punto se preguntarán si me molesta que me lean como mujer.

Mi respuesta pronta es que siento lo mismo cuando me asumen como lesbiana: 

No me ofendo y no me molesta.
Pero te vas a llevar un chascarrillo cuando descubras que no es mi caso.


Me gusta el color rosa, me gustan las pelis de Barbie, me gusta usar mini faldas y me gusta usar moños y brochecitos de colores y nada de eso me hace una mujer.
Entonces me pregunto: ¿Qué es una mujer? ¿Qué es un hombre? ¿Qué es el género? ¿Qué es mío, qué es de los demás? 
¿Qué tanto es un invento, qué tanto es un estereotipo, qué tanto es un designio, qué tanto es mi voluntad?

Van a decir: "hay muchas maneras de ser mujer" y es cierto. Yo creo en la diversidad en todos los aspectos posibles, humanos, animales y sobrenaturales.

La cosa es que no me siento bienvenida, ni invitada ni nada cuando se tratan de las cosas de mujeres.

Como en el mundo alista al que estoy obligada a enfrentar, tengo que sacar mi máscara y esforzarme. Pulir las partes que mejor entren en el molde. Ignorar las que no. Sonreír.



Podrían pensar que es un gran momento para salir del clóset enebé y ¡Ni eso!

Ojalá tuviera la convicción y la energía emocional para embarcarme en un viaje de autodescubrimiento que desemboque en una nueva etiqueta o manera de nombrarme pero ajá, no es el caso.

A lo mejor cuando cumpla cuarenta -si es que los cumplo XD-



Pd: Si se preguntan cómo quisieran pensarme o verme, les diría que ESCRITORA está excelente :3

martes, 17 de mayo de 2022

el día de ayer

No he soñado con el ex mimors en esta semana. Y bueno, podrán pensar: "Pero Mariana, es martes" y es cierto. 
Quizás días atrás he soñado con él, la verdad no podría decirles porque en este momento estoy borracha y porque tengo mala memoria. Suelo tener pesadillas muy seguido. 

Por más que intento manifestarlo en mis sueños, es como si mi cerebro dijera: NEL.
Y nel, así como nuestra historia quedó, es nel.

Caminaba debajo del sol implacable de la primavera en un mundo en medio del calentamiento global, pensando en nada. Las manos me temblaban y horas antes dudé en cancelarle. Pensé que debí haber tomado un poquito de alcohol para animarme, para decir lo que tenía que decir.

Me tomé una selfie en mi casa antes de irme y la subí a tuiter. Creo que la gente pensó que estaba yendo a un camino romántico estrictamente y la verdad es que no. Pero mis intenciones son turbias y es muy pronto para revelarlas.

El problema es que me creo que no sé lo que necesito.

Es evidente que necesito salir más al aire fresco, necesito un trabajo que me pague un sueldo estable y más o menos digno y necesito dejar de rechazar las llamadas de mis amistades y necesito imprimir más y dejar que me lean y me critiquen y necesito dejar el alcohol y todo lo que quieran.

Las cosas eran confusas. Yo estaba muy nerviosa, caminando de aquí a allá. ¿Qué iría a pasar?
¿Estaba mejor sin saber?






Miré de un lado a otro, sentada afuera del starbucks, asustada de que mi cita llegara en cualquier momento. 
Apenas me iba relajando cuando ella llegó y yo??? ASUSTADA.

Por dentro sentía cómo todo se descontrolaba, mis órganos temblaron, la voz se me fue. Un terremoto interno. 
Ella estaba ahí, entrando. Tan bonita como la recordaba, tan imponente como siempre. Con ese aire de misterio, con su cara preciosa.

Y fue como si una energía antigua y abstracta tomara posesión de mí, me levanté y la abracé. Ella me recibió con los brazos bien abiertos.

Por primera vez en mUCHOS AÑOS me sentí como en casa. 













Hablamos muy poco para lo mucho que teníamos que decir. Yo me quedé con muchas dudas, cosas que no dije. No porque me mordiera la lengua, más bien porque ella habló mucho y a mí siempre me ha gustado escucharla.
Recargué los codos en la mesa, mi barbilla en mis manos y dejé que ella hablara y hablara y hablara. Que me contara todo lo que quería contarme.
Su voz, su acento chiapaneco, era algo por lo que mataría. 

Me pregunté cómo es que pude vivir tanto tiempo sin ella. ¿En qué estaba pensando? ¿Qué me impedía de matarme?





Para cuando salimos del starbucks, ya era el atardecer. Tanto ella como yo teníamos cosas por hacer aunque ella se ofreció a llevarme a mi casa. Yo le agradecí pero le dije que no.
Todavía afuera del establecimiento y viendo a los autos estacionarse, seguimos hablando.

Le pregunté si yo había cambiado en algo. Ella me miró de pies a cabeza y sonrió, burlona y traviesa:

-No. No has cambiado nada-

Se rió. Yo me reí.

Quise decirle que ella sí había cambiado. Que ahora se veía más feliz.








No he cambiado.

Sigo usado calcetines impares. Sigo triste, sigo perdida, sigo desesperanzada. Sigo sola. Sigo pansexual. Sigo torpe, sigo ansiosa, sigo nerviosa.
Sigo tomando mucho alcohol. Sigo necesitando compañía. Sigo enamorada de ella.

Sigo siendo yo, pero más rota, más oscura, más fantasmal.

Pero no creo que sea cierto.
Soy más burlona, soy más crítica, soy más ágil, soy más grande, más sabia, más destruida, más 

soy más yo.





Ahora bien, aunque esto no fue enteramente romántico, al menos no de parte de ella, no *tanto* de mi parte, me siento contenta de saber que por algunos momentos puedo olvidarme de cuándo tenía 20 años y conocí al mimors y todo eso. Y puedo olvidar, puedo sobreponerme, puedo ser mejor que entonces.

sábado, 30 de abril de 2022

de madrugada

 Este blog es la manera que tengo para reflexionar conmigo misma en un entorno público. Es un diálogo sincero, nada presuntuoso ni cínico, con el fin de evaluar mi situación con el mundo, con mi vida, conmigo misma.

El hecho de que en todo abril sólo haya escrito un post dice mucho de mi situación y LOS RUMORES SON CIERTOS: No quiero hablar con nadie, no quiero estar con nadie, no quiero llorar, no quiero pensar en eso.

Lo cuál levanta las banderas rojas entre mis amistades porque saben que el aislamiento es cosa habitual en mis episodios maniaco-depresivos. 

Así me siento últimamente, maniaco-depresiva.



No sé qué más decir del tema. 

Ayer no podía dormir. El insomnio era poderoso, pero era más bien de mi cuerpo, porque aunque estaba agotada me sentía demasiado cansada para quedarme dormida. Como si dormir me resultara un esfuerzo.

Viendo que no podía dormir y no iba a cruzar mi casa para ir por mi laptop y ponerme a escribir como cualquier escritora mediocre haría, saqué mi teléfono y abrí la app de outlook. Escribí una carta que no envié, claro. Tuve cuidado de no añadir el destinatario por las dudas. Luego abrí la app de notas y escribí tres poemas -uno particularmente largo- dirigidos a la misma persona. Después apagué el teléfono y me quedé mirando al techo en medio de la oscuridad y el silencio propios de la madrugada.


Tuve una conversación conmigo misma y pensé, en medio de mis reflexiones, por qué no estaba registrando todo eso para reescribirlo aquí. Por alguna razón no lo hice. Pero iba más o menos así:


Me siento vacía.

Es una ruptura diferente porque ahora de verdad sí me siento vacía. Me di cuenta del espacio que ocupaba mi amor hacia él y es, bueno, colosal. ¿Cómo lo voy a llenar? ¿Debería llenarlo?

La cosa es que, mi amor por él era más que sólo romántico. Él era también mi mejor amigo, mi cómplice. Con él crecí y aprendí muchas cosas y cambié para bien, mejoré. No sólo perdí al padre de mis hijxs no-nacidxs, también perdí a mi aliado, a mi compañero, a mi....

Pero luego pienso en lo mucho que él confiaba en mí y lo mucho que yo no. Era mi mejor amigo y nunca le conté las cosas tristes, esas de las que no hablo con nadie. Era mi cómplice y nunca le compartí la ficción que escribo y para dimensionar, tengo tres lectores beta a quiénes conozco de mucho menos tiempo. 

Lo amé a él por seis años y nunca le di lo más básico. 

No confiaba mucho en él y a veces sentía miedo de que me fuera a romper el corazón porque sabía que si lo hacía, no se iba a dar cuenta o no le iba a dar importancia.

Y a veces recuerdo, en flashbacks, las palabras que le dije, lo que no hice nunca, lo que grité. 

Estoy consciente de que nuestras circunstancias nunca fueron las ideales, estábamos muy lejos de ello pero yo quería creer que era cuestión de tiempo para sobreponernos a esos obstáculos. Que era cuestión de tiempo, de madurar, de la distancia, del dinero, del mundo, de nuestras heridas propias y pesadillas y


Significaba tanto para mí. Era la persona más interesante que había conocido. Más siniestra también. Y me gustaba muchísimo, de verdad que sí, por eso me costaba tanto trabajo entender mi miedo. Pensé que era mi miedo al compromiso, al abandono pero de ratos pensaba genuinamente que él era lo que me asustaba.


Sé que no está bien que piense así -ni que lo ande publicando-, y muchxs serán atrevidxs y pensarán que estaba en una relación tóxica y violenta y whatever pero sólo se quedan en retazos de hechos. Hay mucha historia.

Estoy teniendo problemas con encontrar el punto final, o qué hacer mientras eso llega. Estoy consciente que no puedo ni quiero ni voy a quedarme sentada esperando a que a él se le dé la gana ser decente y hacer las cosas bien. No quiero. Me merezco algo mejor. 

Y mientras eso pasa, llega o se construye mágicamente con el mero poder de la manifestación mental, sigo inquieta, triste, vacía, ansiosa.


Siento que soy un fantasma con la casa embrujada destruida. ¿Adónde voy ahora? ¿Qué haré conmigo misma?


¿Hasta cuándo seguiré escribiendo de él?





domingo, 10 de abril de 2022

El final

 ¿Qué es un final, después de todo?




Si les contara nuestra historia tendría que contarles también de nuestros finales, que no ha sido sólo uno.

Van a levantar banderas rojas, porque esa incapacidad de mantener y respetar nuestros límites es, por lo menos, problemática. Lo sé. Tampoco lo entiendo.

Con el paso de los años llegué a conciliar la idea de que es mucho el amor entre nosotres. Mucha codependencia también. Mucha necesidad. De estar, de querer a alguien y de ser queride.

No lo clasificaría como algo tóxico porque en realidad nuestro vínculo no fue violento. Digo, vamos, tuvimos malas rachas y en algún momento nos hicimos llorar pero nunca fue con el afán, ¿Me explico? Y siempre que nos tropezábamos nos componíamos, podíamos hablar con honestidad y mejorar nuestras actitudes y no volver a caer en lo mismo, que es lo más básico que se necesita para mantener un vínculo de cualquier tipo.

Si les contara nuestra historia tendría que explicar con lujo de detalle cada final también, para que la entendieran. 

Una vez leí por ahí que la vida sólo se entiende al final, cuando la ves de atrás hacia adelante. Así que, ¿Qué es un final?

¿Una manera de entender las cosas?



¿Cuál es nuestro final? 

¿Dejar de hablarnos? ¿Dejar de soñar con la otra persona? ¿No saber nada de su vida?

¿Iniciar algo, similar, con alguien más?

¿Cuál es el final? 

¿Despertar un día sin la sensación de que me hace falta algo, de pasar el resto del día sintiendo el vacío, la ausencia, el olvido concretarse, de dormir sabiendo que algo no encaja pero no sé qué y como no lo recuerdo, entonces no debería importarme?


¿Cuál es el final?

¿Cuando sus fotos se queden enterradas debajo de pilas de fotos de alguien más? 



No sé. Creo que ya pasé por ahí, por todo eso.


Ya, ya me enamoré de alguien más durante su ausencia, hace varios años. Ya desterré su número de mi teléfono, de mis redes sociales. Ya no pienso cada momento del día en él, deseando que se arrepienta, deseando que vuelva. Ya no sueño con él. Ya no le hablo, tampoco le escribo cartas que terminarán convertidas en cenizas.


¿Cuándo es el final? ¿Cómo va a ser, qué debo sentir?

Lo más importante: ¿Cómo voy a darme cuenta que es el final?



Cuando la presión empiece a mermar mi salud, mi psiquis, mis energías, mis ganas, ¿entonces estaré cerca? Si me rompo y lo busco, ¿Es un nuevo inicio, un nuevo final?

Si me amarro los dedos, rompo el teclado de mi compu, si cambio de correo, si cambio de número teléfonico... Si borro todas mis redes sociales, si me desaparezco de la faz de la tierra, si me cambio de país, si...

Si abro un agujero en la tierra, ¿Será ése EL final? ¿Será otro final, nada distinto a los demás?


Porque vamos, en los demás también sentí que era el fin del mundo, que era el fin de nuestra historia. Que no me quería, que estaba mejor sin mí y yo mejor sin él. Que así tenía que pasar, que yo debía continuar

Semanas, meses en silencio. Sin saber nada de él -y yo sin saber si él tampoco sabía algo-, sin señales, extrañándolo, odiándolo, olvidándolo, superándolo, deseando que vuelva, deseando que se ahogue en su frustración y sus celos, deseando encontrarnos casualmente, por ahí, en un rincón del mundo, en una calle, en una fiesta, en una llamada, en un mensaje...

¿Cuánto tiempo tengo que dejar pasar para saber que es el final de verdad?

Si me lo preguntan, según yo el tiempo más prolongado que hemos estado así, separadxs, ha sido de siete meses.

¿Tengo que dejar pasar más de eso?

¿Sólo así lo sabré?



Y si en cinco meses me enamoro de alguien más, y empiezo a hacer una nueva vida con esa persona, y si me voy a dormir sin desearle buenas noches en mi cabeza, y si despierto sin revisar meticulosamente mi correo, y si no tiemblo con cada vibración de mi teléfono durante el día, y si no siento que se me caen las bragas cada vez que a lo lejos veo a alguien similar y si ya no tengo miedo de decir su nombre en voz alta, de que mis amigxs me pregunten por él, de que algo suceda.

Y si puedo escribir algo en concreto, sobre él, sobre mí, sobre nosotrxs. 

¿Será ése el final de nuestros finales?


martes, 29 de marzo de 2022

suerte y malas decisiones

 La toma de decisiones son fundamentales en cualquier historia. Los personajes tienen que tomarlas para crecer, para que les conozcamos, y para que la historia avance. Así son los cuentos, las historias, las películas, las series, los cómics, todo. Hasta la vida.

¿Y qué pasa cuando tomaste una decisión, pensando que te haría feliz y no es así? Berga, la culpa que da. ¿Por a quién apuntas con el dedo? Ok, todxs aprendemos de los errores.


¿Y si es un error que "he cometido" unas decenas de veces antes?


No sé si estoy pensando tantiMUCHO EN ESTO. Tal vez no lo estoy externando como quisiera. 

Quizás estoy equivocada.




Ya tenía esta idea antes de que en realidad no eran mis decisiones las que me hacían infeliz, sino más bien el conjunto de todo esto.

No estoy a gusto con cómo estoy ahora y por consiguiente, esto afecta todas mis demás esferas.

Estoy muy incómoda y muy insatisfecha con mis asuntos laborales. Creo que ahora sí debería estarme despidiendo de mi carrera de maestra -por mucho que sí quiera volver-, porque no se logrará, no como necesito, no como quiero, no como puedo, o a secas un "no se puede".

Ok. Hice lo que me tocaba, lo que estaba en mis manos. ¿Pude haberlo hecho mejor? ¿Pude haber escogido diferente, en octubre del año pasado?

Aunque no me arrepiento de eso, me apena un poco. ¿De haber sabido cómo saldrían las cosas, tomaría la misma decisión? No lo sé. No lo quiero pensar. No me gusta pensar que debo tomar decisiones basadas en miedo, porque miren, por miedo me quedé en relaciones de amistad y noviazgo peligrosas y súper dañinas para mí, porque tenía miedo de estar sola. Estudié algo que no tenía contemplado y no tenía nada que ver con lo que realmente deseaba por miedo de nunca poder sobrevivir de ello y de todos modos renuncié al año de laborar :v

Elegir las cosas por miedo nunca me ha dejado bien parada. Por eso evito esa mentalidad tanto como puedo pero por las noches en que me siento en lo más profundo de mi propia decepción, me pregunto cómo serían las cosas si... dejara de ser tan terca, optimista e idealista. 

El mundo no es como yo quiero que sea y mientras me descubro más *diferente* de lo que pensaba, más me hundo en la idea de que pierdo terreno de conquista y este mundo me va a comer viva.



La falta de un trabajo estable y, bueno, ya saben, "digno", (whatever the fuck that means para lxs panistas que aman tener mi nombre en sus amargas bocas),  se añade también la situación del dinero y del tiempo. Supongo que eso es un aspecto más universal, no soy la primera ni la última en quejarme de no tener el dinero que necesito y quiero para hacer las cosas que necesito y quiero.

Continuamente el desaliento que mi familia me metió hasta por la nariz sobre escribir me impide hacerlo con toda la soltura que pudiera tener. 

Empiezo algo, muy animada, (Tuve una buena idea mientras lavaba trastes, ¡Para variar! Es momento de sentarme a escribirla y ver hasta dónde puede llegar porque creo que es algo interesante, algo que yo leería y algo de lo que no sé si alguien más haya escrito pero igual la voz narrativa que le voy a poner va a ser original, eso será lo más genial de todo) y me detengo a la mitad porque esa vocecita en mi cabeza de DEBERÍAS ESTAR HACIENDO ALGO QUE TE GENERE DINERO EN ESTE MOMENTO, AHORITA, NO UNA APUESTA CREATIVA A UN SISTEMA CORRUPTO Y EN EL CUAL NO TIENES MUCHA VENTAJA se vuelve absolutamente abrumadora.

Así que me siento el doble de mal, porque ni termino lo que escribo y pierdo la fe, desanimada ¡POR YO MISMA! La versión traumada de mí. Nunca fui insegura, no cuando recién iniciaba a escribir, pero tampoco es como que tenga mucha razón. Recuerdo que cuando tenía siete años y dije que quería volverme escritora, toda mi familia puso cara de espanto.

Con razón, estaría siempre destinada a una vida llena de excesos -alcoholismo, lo más habitual- y malas relaciones.

Casi veinte años después y pues, sí, algunxs dirían que tomo un *poquito demasiado* y mis relaciones no son las más sanas, por mucho que yo me esfuerce en mejorar ese aspecto.


Esto es una cadena, ¿Lo pueden imaginar? Empecé hablando sobre mi carrera de maestra en coma, pasando por la falta de dinero, mis problemas para escribir y ahora en mis relaciones y el alcoholismo.




Literalmente la relación más estable, que yo siento más concreta, es con el fourloko. Claro, camino al OXXO puedo sentir un poco de temor de no encontrar ni siquiera una triste lata magullada pero cuando está en mis manos, puedo respirar, porque cuento con ese líquido sabor a medicina del simi con alcohol para curación para atontarme las siguientes horas. Atontarme para ser feliz, para estar despreocupada, para estar ambientada, para sentirme a mí y no al mundo, para... Para ser. 

Ahondaría más en mi relación con esa bebida de ingredientes cuestionables pero no lo haré porque seguro terminaría oyéndome como cualquier adicto en su primer día en AA.

Pero es cierto. ¿Está mal? Es terrible, si me lo preguntan, sobre todo cuando la adicción es un problema que corre por mis dos familias pero es cierto. 

Lo que pasa es que siento todo tan frágil. Siento que estoy a un disgusto, -yo de disgustar- de terminar más rota y sola de lo que ya estoy.

Es cuestión de tiempo, me temo, para que me manden al diablo, karli, el mimors, mis amistades, hasta quienes me siguen en twitter o la página de memes. EstOY SEGURA y si no lo hacen ellxs, lo voy a hacer yo.

Porque no me siento cómoda ya. Quiero no sentir esto, pero reprimirlo sólo lo hace más fuerte. 

Siento que no me satisface, desearía que las cosas fueran diferentes. Deseo más, mejor. 

Desearía que el mimors me diera más, desearía que karli me diera más, desearía que mis amigas entendieran el estado en el que estoy, desearía que mis amigOs dejaran de presionarme, desearía tener más amigues, desearía tener amistades que escriban y tener una comunidad de escritorxs y desearía saber que, no importa a quién escoja de mis contactos, esa persona sabrá darme una respuesta que me reconforte.

Desearía que

que fueran más como yo.

Porque yo no soy suficiente para mí, no lo estoy siendo y si hubiera más como yo, quizás

¿Tiene sentido, no?

Quizás con rodeada de otrxs como yo sería suficiente para mí y no la pasaría tan mal, o no me sentiría tan sola, tan incómoda, tan insatisfecha, tan

tan ajena.



Desearía que las cosas fueran diferentes en mi vida, sólo que no sé cómo cambiarlas. No sé por dónde empezar.

Sigo escribiendo y eso es lo único que me tiene contenta y en donde puedo estar cómoda, hasta que, ya saben. Si tengo suerte podré sobreponerme a tiempo.

Espero tener esa suerte.


crecer es perder

 .... si fuera el caso, yo mediría diez metros, ¡No, once! Once y medio. El 2022 verdaderamente se trató de perder, para mí. ¿Quieren un rec...